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¿Masterización de audio? Todo lo que debes de saber

En este artículo, quiero daros mi opinión y mi forma de entender uno de los temas más confusos a día de hoy en lo que respecta al sonido; la masterización de audio.

Siempre me gusta remarcar que, desde mi punto de vista, no existen reglas ni verdades absolutas cuando se habla de sonido. Creo que cada uno puede tener una opinión y forma de trabajo distinta, y de la misma forma, conseguir unos resultados igual de buenos. Y eso, probablemente, sea una de las cosas que más me gustan de él. Espero que este post os pueda aportar otro punto de vista, e incluso, pueda servir como referencia o punto de partida a aquellos que están empezando, o a aquellos que buscan seguir avanzando en un camino tan largo como este.

¿Como podría definir la masterización de audio?

Quizás “masterizar” sea una de las palabras a las que más significados se le puede asociar dentro del sonido. Probablemente, hayaís podido escuchar o leer bastantes cosas sobre ella, y probablemente, muchas serían válidas para mí. Algunos podrán asemejar la masterización con el volumen final, otros con el famoso “que suene bien en todos los lados”…

A día de hoy, podría definir a la masterización como “el proceso donde aseguramos una calidad final a un trabajo determinado”. ¿Y por qué definirlo así? Creo que la frase engloba, si no a todos, a casi todos los trabajos que a esta palabra respecta. Entonces, ¿para mí qué es realmente la masterización? Cualquier proceso o conjunto de estos que pudiera tener que hacerse a un archivo final para, como he dicho, cumplir ese fin. Algunos ejemplos de estos serían los siguientes:

  • Ecualización, compresión, limitación o cualquier proceso de arreglo que pudiera necesitar el trabajo
  • Preparación y exportación de archivos en el formato adecuado al objetivo del proyecto
  • Duración de silencios al principio, final, y entre temas.

¿Es completamente necesario masterizar un proyecto?

Viéndolo desde este punto de vista, en algunos trabajos específicos no tendría por qué ser necesario masterizar, por lo menos, en el sentido de la palabra más técnico (ecualización, compresión, etc.) Por ejemplo, en los trabajos en los que me encargo del proceso de mezcla, ya me aseguro de que en este paso se cumpla con todos los aspectos que he mencionado anteriormente, e incluso realizo ya la exportación del archivo final en esta sesión. Pero claro, partimos de la base de que el trabajo en cuestión ha seguido mi forma de trabajo desde el proceso de mezcla, así que no podría aplicar la misma fórmula de trabajo a otro proyecto del que no he tenido un total control.

Pero luego viene la otra cara de la moneda… ¿Entonces, un trabajo bien mezclado, y en el cual se han tenido ya en cuenta todos los aspectos mencionados anteriormente, no necesitaría una masterización? La podría necesitar perfectamente.

Seguro que habeís escuchado que siempre es mejor que el trabajo de masterización lo realize una persona diferente a quién lo mezcló. No creo que sea totalmente necesario ni mucho menos, pero siempre, cuatro orejas van a escuchar mejor que dos. No nos olvidemos de que estamos hablando de sonido, y que nuestra calculadora científica siempre serán los oídos.

¿Una buena masterización me va a proporcionar un gran sonido?

Para nada. Siempre juzgaría la calidad de la masterización a raíz de la calidad de la mezcla (y esta a raíz de la calidad de la grabación y producción, pero eso ya es otro tema del que hablaré en otro post). De verdad, si quieres conseguir un gran sonido, invierte tu tiempo y esfuerzo en todos los procesos anteriores a la masterización porque es lo que realmente marcará la diferencia.

Puede parecer que con todo lo que estoy diciendo este infravalorando la importancia que tiene el mastering dentro de un proyecto, pero para nada es así. El mastering es un arte específico del sonido que requiere de muchísimos conocimientos y años de experiencia, y un ingeniero de masterización especializado puede llegar a hacer verdadera magia. Pero a lo que me refiero, y es lo que quiero daros a entender, es algo que digo muchas veces y que también repetiré en otros post con otros procesos de la producción: un buen mastering puede hacer magia, pero no milagros.

Conclusión

Creo que mucha gente a día de hoy tiene la esperanza de que el mastering haga que sus proyectos suenen igual que otras producciones en los que se ha cuidado todo detalle al milímetro, y nunca creo que se pueda dar el caso. La masterización es el paso previo a la exportación del archivo final, con lo cual gana una importancia grandísima en la cadena de la producción, pero un buen sonido nunca dependerá únicamente de un eslabón de la cadena.

En siguientes post volveré a retomar el tema de la masterización desde un aspecto más técnico, así que no os perdaís

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